Bueno, bueno, lo que tenemos por aquí. Nada más y nada menos que un dulceeeeeee!!!!!!!!!!

Acudía yo a grabar mi colaboración semanal del programa Come e Fala en la Radio Galega, cuando al pasar por la calle de la Azabachería en mi Santiago de Compostela, muy cerquita de la catedral, al pasar por la tienda de alimentación Cancelada, (Azabachería, 19) especializada en productos gallegos, no pude sino parar a contemplar su escaparate, siempre lleno de productos gallegos de calidad, entre los que se encontraban estas galletas. Como imagináis, no pude reprimirme a entrar y probarlos. Es más, creo que voy a empezar un monográfico sobre los productos que se ofrecen en mi ciudad a los turistas, y que muchos lugareños desconocemos, para desmitificar lo establecido y aportar los lugares donde encontrar auténticos productos gallegos elaborados artesanalmente, como es el caso de este dulce de hoy.

En fin, el nombre es todo un desafío al Marketing Comercial, pues el Santiaguiño es una especie de marisco caracterizado por la figura que conforman sus espinas en el dorso central, que se asemeja a la cruz de Santiago. Es un marisco, diríamos emblemático de Galicia, que sólo puede ser capturado en el mes de Julio y cuya escasez hace que sea muy solicitado.
Por su parte, de la localidad pontevedresa de Carril, todos conocemos sus famosísimas almejas.

Pues ahora, la empresa Obradoiro Artesán, S.L. ha decidido comercializar este producto ” Santiaguiños de Carril” que, como reza en el propio envase, es “O Dulce do Camiño”, en honor a la ruta fluvial que realizó el Apóstol Santiago, patrono de Carril, para introducirse en Galicia. De hecho, en el envase aparece la ruta seguida desde O Grove hasta Santiago de Compostela.

Los Santiaguiños de Carril están elaborados con harinas gallegas de trigo y castaña, rellenos de dulce de leche y bañados de chocolate. Este envase pequeño viene con dos unidades, una bañada en chocolate blanco y la otra en chocolate negro, y tiene un precio de 2,50€. Pero también se ofrecen envases de 6 y de 12 unidades.

Al abrir la caja, se encuentran dos hermosas galletas que me recordaron a los alfajores argentinos, sólo que bañados en chocolate. Son galletas contundentes en las que se aprecia la mezcla de harinas y el relleno de dulce de leche.

Para una golosa como yo, bien, sin mucho más que añadir. El hecho de que se elaboren artesanalmente y por una empresa familiar, como lo es esta, me ha gustado. Añadir que tienen un buen tamaño para compartir, ya que son contundentes.